Todavía no quiero dejar de consumir.

Todavía, es un adverbio que quiere decir; hasta un momento determinado desde tiempo anterior.

En efecto, dejarás de consumir en algún momento determinado desde tiempo anterior, es decir, habrás empezado a consumir en una fecha y lo dejaras en otra, pasado un tiempo.

Pero hay algo sobre lo que no se si has recapacitado:

[Tweet «Cuanto más tiempo pase, más difícil será romper el todavía no.»][Tweet «Cuanto más tiempo pase, menos capacidad tendrás de ser tú quien tome la decisión.»]

La razón es sencilla de entender. Cuanto más consumas, mayor tolerancia ofrecerá tu cuerpo a la sustancia y más cantidad necesitarás, con lo que aumentará la probabilidad de convertirte en un adicto.

Esa “ruta minada”, al margen de peligrosa, será progresiva, y a lo largo de ella pasarás por algunas fases que compartirán características comunes.

La siguiente información no pretende ser una descripción clínica de las etapas por las que pasa un adicto, si no un resumen con carácter divulgativo de algunas fases que comparten ciertas características comunes cuando una persona vive un proceso de este tipo.

Las 3 fases por las que podrá pasar tu adicción

1- Comienzo

Aquí empezó todo.

Tal vez ni te acuerdas bien de cómo, porque fue progresivo, empezaste “tonteando” con los porros, a beber más de la cuenta los fines de semana o puede que una sustancia te llevara a la otra

Quizás era cosa de la adolescencia, seguramente lo hacía más gente alrededor tuyo y te parecía natural.

En todo caso, en esta fase encontrarás los porqués, partiendo por supuesto del más básico; ¿por qué comencé a consumir?

Esta fase es decisiva por dos razones.

Por una parte, es el momento en el que un consumo abusivo, junto con la vulnerabilidad de la persona, pueden labrar el terreno perfecto para que germine una adicción.

Y por otra, porque puede ser el momento en el que las personas de tu alrededor comiencen a darse cuenta de que tienes un problema, pero tú no lo percibas de esa forma.

Es la etapa en la que la familia también puede estar percatandose de la existencia de ese problema (aunque tal vez no entiendan bien de qué se trata), pero posiblemente cuanto más te lo mencionen, más resistencia opondrás, y será el círculo vicioso que te lleve a tardar más en darte cuenta sobre lo que en realidad te pasa.

2- Duda

Pero el yo controlo, no es para tanto, no se enteran de nada y demás frases que habrán resonado durante mucho tiempo en tu mente, algún día comenzarán a tambalearse, y empezarás a dudar.

Surgirán dos emociones, dos sentimientos. Surgirá la ambivalencia.

Por una parte empezarás a darte cuenta de que tienes un problema y quieres solucionarlo, pero por otra no estarás seguro de poder dejar el consumo.

Si sigues consumiendo, comenzarás a percibir que te estás autodestruyendo, y emergerán sentimientos como la culpa.

La familia posiblemente se mueva en el farragoso terreno de querer ayudarte pero no saber bien como, posiblemente compartiréis sentimientos, ya que entre la rabia y la desesperación, ellos también se sentirán en algún momento culpables.

3- Consciencia

Y la duda dará paso a la plena, cruda y reveladora consciencia.

Sabes perfectamente el problema que tienes, y posiblemente tratas de ocultarlo con dudoso éxito, pero en todo caso en el consumo no queda nada de diversión o alegría, sino todo lo contrario.

Un momento cargado de falsas promesas afirmando que ese consumo será el último, para darte cuenta amargamente de que tú solo no puedes dejar de consumir.

En algún momento de esta etapa, tomarás la decisión firme de cambiar, y curiosamente es posible que tu familia cobre un peso relevante a partir de entonces.

Cómo dejar de “avanzar” fases

De las fases anteriores seguro que te has percatado que las más resolutiva, en la que más pueden cambiar las cosas, es la última, la fase de la consciencia.

La consciencia es el arte de darte cuenta de las cosas, y como imaginarás es una condición indispensable para que percibas que tienes un problema, y comiences a tomar decisiones para solventarlo.

En este caso, lo más efectivo será darte cuenta (ser consciente) de las “señales clave” que aparecen en cada fase.

Quizás no es la primera vez que alguien de tu entorno te dice que últimamente te estás pasando con la bebida, o tus amistades te recuerdan que cada vez les ves menos, porque te tiras demasiadas tardes fumando porros en el sofa.

Estas señales, si eres capaz de percibirlas, te ayudarán a que la consciencia y la voluntad del cambio surjan en cualquier fase, sin tener que esperar a un futuro en el que puede que sea demasiado tarde.

Piensa en lo siguiente:

Si te dejaras ayudar en cuanto percibes que la adicción es un problema, no se convertiría en un trastorno de la conducta tan grave.

Por eso, otra clave que te llevará a evitar que la adicción siga “rodando” y deje de ser controlable, es pedir ayuda.

Has visto que en todas las fases por las que puede pasar tu adicción existen momentos en los que una mano se extiende, lo que quiere decir que siempre hay recursos alrededor a los que acudir, quizás sea el momento de hacer uso de ellos.

Y a la familia le tocará aceptar que hay un miembro de ella que tiene un problema importante, un trastorno biopsicosocial, que no se soluciona con recriminaciones.

Si la persona adicta siente la aceptación de sus seres queridos será más fácil iniciar un tratamiento apoyándose en ellos, y sentirse protegido, tal vez, después de mucho tiempo.

En pocas palabras

Si tienes problemas de adicción, lo primero que debes hacer es tomar consciencia de que tienes un problema para dejarte ayudar, y por ejemplo, acceder a ver un profesional, que será quien mejor podrá ayudarte.

Puede que al principio sigas pensando que en realidad no tienes ninguna voluntad de dejar de consumir, puede que incluso hayas dado el paso simplemente por las amenazas de tu entorno.

En todo caso, si das ese paso, un profesional podrá “abrir la cortina” para que descubras “el truco”, que en realidad es simple: sufres una enfermedad, y tu mente te engaña reiteradamente para que consumas.
La transformación, el milagro, llegará con el tiempo y la abstinencia, que será el camino que te lleve a un mundo sin droga. Ese lugar saludable y equilibrado que tanto añoras.

¿Quieres empezar a hacer realidad ese milagro?

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