Acaba tu jornada de trabajo el viernes y sólo puedes pensar en salir a tomarte algo.

Sin haber terminado la primera cerveza empiezas a pensar en hacer “un viaje” al baño.

La siguiente escena ocurre contigo en un espacio de un metro por un metro, hay una cartera, un billete enrollado y una raya que permanecerá encima de la cartera muy poco tiempo.

Compulsión y pérdida de control, ¿puedes reconocerlos?.

Y es que técnicamente, la definición de adicción suena así:

Estado caracterizado por la compulsión por tomar una droga, junto con una pérdida de control sobre la administración de la misma, en detrimento de la búsqueda de otros reforzadores.

Pero el objetivo de este artículo no es ponernos (demasiado) científicos. Vayamos al terreno de lo simple y práctico, para plantearnos 3 reflexiones que te pueden ayudar a entender tu adicción.

Tan solo te pido que leas cada una y te tomes unos minutos para reflexionar sobre cómo afectan en tu vida.

Vamos allá:

1- Todos tus actos han estado condicionados por tu adicción

Imaginemos que eres la persona en el bar del inicio del artículo. Probablemente estés solo en el bar, o con otros consumidores a los que has llamado.

¿En serio crees que si no fuera por la sustancia a la que eres adicto saldrías del trabajo un viernes pensando en irte a un bar?

Cuando eres adicto pierdes la capacidad de controlar voluntariamente el uso de la droga, tu repertorio conductual se reduce, de manera que todos tus actos se dirigen a la búsqueda e ingesta de la sustancia.

En otras palabras, todo lo que hagas, pienses o digas estará condicionado, de una forma u otra por el hecho de ser adicto a una sustancia.

Piensa que en tu cerebro existe un sistema de recompensas, algunas de las cuales pueden generarse de forma natural, por ejemplo, la dopamina que generas al hacer deporte.
Cuando te drogas, por el contrario, estas sobreestimulando el cerebro de forma no natural, ingiriendo alguna sustancia externa.

En cierto modo podemos decir que estás perdiendo una batalla, ya que tus actos o conductas dirigidas a recompensar artificialmente a tu cerebro dominan a aquellas dirigidas a la búsqueda de recompensas naturales.

Pregunta para la reflexión:
¿De todos tus actos los últimos fines de semana, cuantos han estado condicionados por tu adicción?

2- Acepta tu adicción, aunque pienses que es injusta

[Tweet «No subestimes el poder de una adicción.»]

El consumo de sustancias de forma abusiva puede producir cambios celulares y moleculares en diferentes regiones de tu cerebro, por esos las adicciones tienden a persistir, y cobran sentido frases como; “el adicto lo es siempre”.

Además cuando consumes una sustancia, tienes que tener en cuenta que se han producido una serie de cambios biológicos, psicológicos y sociales que determinan tus futuras respuestas

Esto lo podrás entender mejor si piensas que tu comportamiento es la manera en que tu organismo responde ante las demandas, es decir, ante los estímulos internos y externos del medio en el que te encuentras.

En la práctica, tu forma de actuar responde al hecho de que la adicción comparte muchos aspectos con el aprendizaje y la memoria, ya que tus experiencias previas regulan tu comportamiento y este esta guardado y codificado en tu memoria.

Por ejemplo si estás delante de un bar y tu comportamiento previo era el de entrar y tomarte una copa, si quieres dejar de beber y pasas por delante de un bar o te sientas en una terraza, ¿qué es lo que te lleva a aceptar o rechazar tomar esa copa?

Aquí se ponen en juego tus procesos de atención que te permiten focalizar esta información y los receptores visuales ya han captado esta estimulación, por lo tanto se pone en marcha tu conocimiento previo y es muy difícil rechazar tomar la copa, ya que para ello tienes que cambiar tu comportamiento.

¿Cómo podrías cambiar tu comportamiento en este caso?

Para que tu memoria no recupere rápidamente la información que tenía almacenada, lo que tendrías que hacer es no pasar por el bar ni sentarte en esa terraza.

Necesitas un nuevo aprendizaje, como decimos en las terapias; “cambiar las fichas que tenemos en la memoria por otras”.

En estos momentos posiblemente estés pensando que ese cambio de comportamiento es complicado, aunque sabes lo que te deteriora la droga, quizás ya hayas intentado dejarla en varias ocasiones y a pesar de ello has recaído.

A partir de aquí inícias una espiral de culpa, desmotivación, depresión, etc. en la que posiblemente no falten una serie de frases que te repites en relación a lo injusto de la situación:

– ¿Por qué a mi?
– No es justo
– No me lo merezco

En la vida de cada persona ocurren cientos de circunstancias, cuya justicia cada uno mide de forma subjetiva.

Piensa en un celiaco.

Mañana por la mañana no podrá desayunar tostadas de la panadería de debajo de su casa, al mediodía no podrá comer pasta en el mejor restaurante italiano de su ciudad, ni tampoco cenar “algo rápido” en una pizzeria.

¿Crees que lo considera justo?

Sinceramente, llegado un punto, ni siquiera lo piensa.

Algunos productos le sientan mal, quiere sentirse mejor y hace todo lo posible para conseguirlo, a pesar de que suponga ciertos esfuerzos.

Desde luego que preferiría no ser celíaco, pero el día que aceptó que lo era, pudo empezar a hacer lo necesario para tener una mejor vida, que es su objetivo, como lo es el tuyo.

Cerremos el símil pensando que igual que hay muchos celíacos felices, existen muchos ex adictos felices.

Pregunta para la reflexión:
¿Piensas que la situación en la que estás es injusta?

3- Utiliza los recursos a tu alrededor, tienes más de los que crees

Una vez hayas interiorizado las dos reflexiones anteriores, es momento de que seas objetivo, y veas la cantidad de recursos que tienes a tu alrededor para ayudarte a dejar de consumir.

No nos cansamos de decir que tu “nueva vida” pasa por crear nuevos hábitos y sobre todo establecerte una rutina.

Si has llegado al punto en el que te has rendido y has asumido la situación en la que estás, has avanzado mucho, en serio.

Sin embargo, es el momento de dar pasos definitivos, de abrir la puerta que hay frente a tí y pasar de soñar en una mejor vida a vivir de forma responsable esa mejor vida.

Piensa objetivamente en los recursos que necesitas para dejar de consumir de una vez, y si quieres que esta sea la definitiva, involucra a todos esos recursos externos de los que dispongas.

Si tienes la posibilidad, involucra ante todo a tu familia, que puede aportarte mucho más de lo que puedes imaginar.

Comparte tu situación, explica el momento en el que estás y la decisión que has tomado, posiblemente las reacciones sean diferentes a las que esperabas.

Pero sobre todo, busca ayuda profesional. Esa ayuda de personas que puedan aportarte un punto de vista clínico, objetivo y veraz sobre tu problema, y puedan marcarte las pautas a seguir cuando decidas abrir esa puerta.

Escríbenos, Podemos ayudarte