Quizás empezaste a beber alcohol para animarte, para desinhibirte, para relajarte o para olvidarte por unas horas de esa persona a la que le cuesta relacionarse y entablar conversaciones.

Quizás ni lo habías pensado, y en realidad te resulta muy natural haber comenzado a beber, al fin y al cabo en tu entorno ha sido lo que has visto desde siempre.

En todo caso, ahora mismo te preocupa más otra cuestión.

Te preocupa que se repitan los días en los que levantarte de la cama es un suplicio, en los que no tienes fuerza ni para apagar el despertador y lo último que quieres es hablar con nadie porque prevés un día entre sollozos y suspiros.

La relación entre el alcohol y la depresión es una realidad, y existen varias razones por las que deberías tomarte esa relación muy en serio. He aquí algunas de ellas:

1- Una de las causas de la depresión puede ser el alcoholismo

Es así de simple y directo.

Evidentemente no todos los casos de depresión están relacionados con el alcoholismo, ya que la depresión puede derivar de otras muchas causas y factores, sin embargo, está demostrado que el alcohol tiene la capacidad de producir trastornos psiquiátricos.

Adicionalmente, es utilizado en ocasiones para mitigar algunos estados emocionales, lo que origina una controvertida relación entre el consumo de alcohol y los trastornos psiquiátricos como la propia depresión.

Esta relación puede llevar a que esa depresión quede empañada por la evolución de la dependencia del alcohol y los problemas físicos, psicológicos y sociales que este produce.

Las sospechas que se han tenido durante décadas al respecto han quedado afianzadas por recientes estudios, que demuestran lo directo de la relación, indicando además que es más probable que una persona desarrolle depresión como consecuencia del alcoholismo, que lo inverso.

2- Utilizar el alcohol para afrontar la depresión es muy peligroso

[Tweet «La depresión es una afección muy común, pero pocas personas le saben hacer frente. «]

Puede que estés pasando una mala racha, haber perdido un ser querido, querer elevar un poco tu estado de ánimo o simplemente inducir el sueño, y recurras al alcohol para ello.

¿Suena bastante común verdad?

Lamentablemente, si tomas este camino, a la vuelta de la esquina puedes toparte con una realidad muy frecuente en estos casos:

Tu cuerpo genera rápidamente una tolerancia al alcohol, cada vez necesitas y consumes dosis mayores, y terminas convirtiéndote en un adicto.

3- La relación entre alcoholismo y depresión es más fuerte en mujeres

El alcohol no afecta por igual a hombres y mujeres  y el alcoholismo no esta aceptado socialmente de la misma forma en un caso u otro.

Si eres mujer, por lo tanto, el alcoholismo y la depresión son losas que pesan algunos kilos más que las de los hombres.

En esta circunstancia, no suena nada extraña la siguiente realidad:

Las mujeres tienen el doble de posibilidades que los hombre de comenzar a beber de forma desmesurada si tienen un historial de depresión.

Estos son algunos factores que predisponen a la aparición de episodios depresivos en mujeres dependientes del alcohol:

  • Historia familiar de trastornos afectivos
  • Comienzo temprano de consumo abusivo del alcohol
  • Divorcio
  • Nivel socioeconómico bajo
  • Antecedentes personales de algún trastorno de ansiedad
  • Uso de otras drogas
  • Intento de suicidio

4- El alcohol es un depresor

Y como toda droga de este tipo, tiene la capacidad de producir efectos depresivos sobre ti.

De hecho, en la mayoría de culturas, el alcohol es el depresor del sistema nervioso central por excelencia y responsable de una morbilidad y una mortalidad considerables.

Si consumes grandes cantidades de alcohol puedes sufrir episodios de depresión, que surgen durante la intoxicación o durante el síndrome de abstinencia, y que tienden a desaparecer tras varias semanas de abstinencia.

A estos síntomas debe añadirse la pérdida de control, que además puede tener graves consecuencias por la desinhibición que produce, como por ejemplo accidentes, violencia o suicidio.

En fin, un factor multiplicador de consecuencias muy serias.

En resumen, la relación entre el alcohol y la depresión es una realidad comprobada no solo por la evidencia de las personas que padecen ambos problemas, sino por estudios que confirman que existen razones para prestar especial atención a esa relación.

En algunos casos la depresión precede al alcoholismo y en otros ocurre lo contrario.

Además, uno de los dos factores puede encubrir el otro, e incluso potenciarlo, con lo que es clave un diagnóstico certero que evite mayores consecuencias.

Si este es tu caso, un profesional es quien puede diagnosticar claramente tu situación para comenzar lo antes posible a trabajar en la buena dirección y ayudarte a dar los pasos adecuados en tu recuperación.

No nos cansaremos de decir que otra vida es posible y puede estar tan cerca como un primer paso.

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