¿ Quien es el primero que quiere hablar?

Con esta frase inicia el  terapeuta una de las interacciones entre pacientes más potentes y reconfortantes que se puede generar en la recuperación.

En esencia el funcionamiento es muy sencillo. Ese terapeuta modera un grupo de pacientes que exponen sus experiencias al resto de compañeros.

Los protagonistas, por lo tanto, son los pacientes.

¿La regla de oro?

En una terapia de grupo no se juzga ni se impone, solamente se sugiere, es la experiencia propia de cada uno la que habla.

Esto, por supuesto, sumado a la base sobre la que se fundamenta toda terapia; confidencialidad absoluta.

Compartir los problemas delante de un grupo de desconocidos puede parecer intimidatorio, sin embargo, acaba siendo un espacio de verdadera liberación, ya que las personas pueden hablar de sus problemas con total seguridad y expresar abiertamente lo que piensan y sienten.

Verbalizar sentimientos tan reprimidos por miedo a la incomprensión o a las consecuencias que pueda tener hacerlo, resulta tremendamente liberador, como explica uno de nuestros pacientes:

[su_quote cite=»V.S.»]La terapia de grupo es el espacio que dispongo como adicta para compartir mis inquietudes y escuchar las sugerencias de otros adictos con más o menos experiencia. De un grupo nunca salgo vacía, siempre has descargado lo que te pasa y te llevas algo que te ayuda. Para nuestra enfermedad la terapia de grupo es la medicina que nos ayuda a recuperarnos.[/su_quote]

La rehabilitación no es un proceso sencillo, y la terapia de grupo es también un lugar en el que surgen las experiencias de primera mano, en forma de batallas internas, a las que las personas se enfrentan en su valiente lucha por recuperarse.

La evolución de la persona en la terapia de grupo

Buf…vaya problemón tiene ese, yo no soy así.

Muchos pacientes el primer día que asisten a una terapia de grupo piensan que ellos tienen poco que ver con aquel que está sentado en la silla de enfrente.

Al cabo de dos o tres sesiones esa misma persona va evolucionando, y comienza a percibir similitudes con aquel que hace poco le parecía tan ajeno.

Todo comienza cuando el resto cuenta historias con las que se siente identificado, una detrás de otra, y escuchadas con atención y respeto absoluto por el resto de compañeros.

Eso también lo he sentido yo, así es justo como me encuentro etc.

Lo siguiente es la relajación y sensación de pertenencia que surge en paralelo con aceptar una realidad:

Todos están allí por el mismo problema; tienen una adicción y quieren recuperarse.

El terapeuta

Su función es la de modelar y reconducir las terapias, dando la palabra a quienes quieren hablar y dejando que sean los propios pacientes los que vayan sacando los temas que más les preocupan respecto a su propia recuperación.

En las terapias de grupo generalmente los participantes se sientan en círculo.

Esto se debe a que es fundamental que todos puedan verse de frente. Observar la expresión de quien habla y responde genera un entorno más íntimo y personal, aportando igualmente una información muy valiosa al terapeuta.

4 beneficios clave que te aportarán las terapias de grupo

1. Te sentirás apoyado

Los grupos de personas a quienes une un tema común tienden a cohesionarse.

En las terapias de grupo participan personas que han pasado o están pasando por problemas, y quienes habitualmente soportan fuertes variaciones emocionales.

Tú mismo puedes estar pasando por alguna de esas situaciones, y por tanto ser uno de los que apoye el grupo. Incluso llegado el momento podrás colaborar a que otros compañeros se sientan mejor, con la gratificación que ello supone.

2. Obtendrás soluciones a tus problemas de personas que han pasado por situaciones similares

La experiencia es un grado, en todos los casos.

En una terapia de grupo existe gente que ha pasado por diferentes situaciones, más o menos graves, y ha reaccionado de alguna forma ante ellas, obteniendo valiosa información respecto a qué repercusiones ha tenido cada acto en su vida cotidiana.

Por ejemplo, alguien puede contar como comenzó a esconder a su familia que bebía entre semana, cuánto tiempo duró esa situación y las repercusiones que ello tuvo.

Imagina ahora que esa persona decidió contárselo a su pareja un día y esto supuso recibir su ayuda y comenzar un tratamiento.

¿No crees que escuchar esa experiencia podría ayudar a alguien que esté comenzando a esconder a su familia que bebe?

3. Aliviaras tu malestar al comprobar que no eres el único que padece problemas

Los datos revelan que las personas con problemas de adicciones son muy numerosas en nuestra sociedad.

Por ejemplo, la ONU estima que 1 de cada 20 personas de entre 15 y 65 años consume drogas.

Sin embargo, cuando eres adicto, tu realidad cotidiana puede hacerte sentir todo lo contrario y llegas a percibir que tú eres el único que sufre ese problema.

Descubrir que otras personas padecen esos mismos problemas puede resultar muy reconfortante y tranquilizador.

4. Obtendrás directrices prácticas provenientes de un terapeuta profesional

En esencia, la terapia de grupo es posible porque un terapeuta profesional la dinamiza.

No debes olvidar que esta persona, al margen de su formación técnica, ha supervisado multitud de sesiones de terapia de grupo, con el conocimiento adquirido que ello supone.

Este hecho resulta clave, ya que es lo que asegura que atendiendo a una terapia de grupo obtendrás herramientas, estrategias y recursos prácticos para enfrentarte a tus problemas diarios.

Esto es una terapia de grupo…y funciona

Los profesionales conocemos los beneficios de la terapia de grupo, al fin y al cabo medimos su eficacia en función de los resultados que observamos en nuestros pacientes.

Lo más gratificante es comprobar que quienes asisten perciben en primera persona esos beneficios, y van evolucionando desde el primer día y rehabilitándose poco a poco, gracias a su fuerza de voluntad y la ayuda de los demás compañeros del grupo.

Infórmate si crees que esta terapia se puede adaptar a tí.