Un día más llega tarde.

Solo por la manera de abrir la puerta de casa ya sabes que viene de jugar.

Poco te importa su gesto de arrepentimiento, porque la rabia que sientes te impulsa a iniciar una discusión que se repite un día sí y otro también.

La adicción al juego es una enfermedad, y tiene todos los ingredientes necesarios para deteriorar la  convivencia de cualquier familia.

Si convives con un adicto al juego, posiblemente tengas una insoportable sensación de impotencia.

Estás en alerta constante, no te puedes relajar, y cada vez que se confirma que lo ha vuelto a hacer, las misma preguntas sin respuesta rondan tu cabeza:

¿Porque lo hace si sabe que no para de perder el dinero de casa?

¿Como puede ser tan egoísta?

¿No es capaz de ver lo que está perdiendo por jugar?

Tratamiento

Es la palabra mágica por la que debes sustituir todos esos pensamientos y sensaciones de rabia, impotencia y culpabilidad que puedas tener.

Veamos algunas ideas clave que pueden resultar de utilidad en esta fase.

Cambia el chip

La familia debe entender, y recordar casi a modo de mantra, lo siguiente:

UN LUDÓPATA ES UN ENFERMO

Suprimir adjetivos como vicioso o egoísta ayudará a comprender el problema al que te enfrentas, y podrás ver más claro que lo que verdaderamente necesita esa persona es un tratamiento adecuado.

Recuerda lo importante que eres

El papel de la familia es crucial para la evolución de la enfermedad.

Lo primero que hay que hacer es aceptar la enfermedad y dejar de negarla, como en todas las adicciones solo se puede ayudar a alguien que quiere ser ayudado.

Utiliza buenas palabras y no reproches cuando hables con el adicto, hazle sentir que entiendes el problema que tiene y que quieres a ayudarle.

En el momento que el adicto está dispuesto a iniciar un tratamiento de rehabilitación, la familia puede ayudarle a reorganizar su vida y hacerle ver que están unidos y serán parte de su recuperación.

Pide ayuda tu también

Nadie nace sabiendo es un dicho que se hace más evidente cuando se trata de temas que pocos querrían conocer.

La realidad es que deberás conocer de qué se trata la enfermedad y cómo convivir con ella, y lo normal es no tener ni idea de por dónde empezar.

La buena noticia es que existen multitud de personas que pueden ayudarte a ti también.

Demanda información a un profesional para que te ayude a tomar conciencia del problema.

Una alternativa es acudir a Familias de Jugadores anónimos. Un recurso útil y liberador para las familias, donde pueden hablar de lo que les ocurre, y quienes ayudan a tomar decisiones que a veces la propia familia no llega a tomar por sí misma.

La familia durante el tratamiento

Este es el primero de los grandes objetivos, llegar a este punto, en el que el adicto al juego está ya en tratamiento.

¿Y ahora qué?, te preguntarás.

Es el momento de que estés alerta y prestes todo tu apoyo a esa persona, recuerda que lo exprese más o menos, en este punto también estará sufriendo y necesitará toda la colaboración de la familia.

Estos son 3 consejos prácticos para ayudar a un familiar adicto al juego en este punto:

1- Asegúrate de que no tenga control sobre el dinero

Puedes considerar que el dinero, tarjetas de crédito, libretas, firma en el banco etc. son su enemigo, y restringir el acceso a todo ello es una de las mejores protecciones para ayudarle.

El ludópata es una persona impulsiva, al pasar por un local de juego posiblemente sentirá el deseo de jugar, y no tener dinero le permite alejar ese pensamiento y seguir su camino.

2- Acompaña al adicto a la policía para restringir su entrada en casinos o bingos

La legislación permite la posibilidad de auto-restringirse la entrada en aquellos lugares de apuestas que requieran una identificación previa de acceso.

Se denomina solicitar el alta en el fichero de interdicciones.

En la práctica, supondrá restringir el acceso a bingos, casinos y otros establecimientos que por ley requieran esa identificación previa de la persona, que además incluye también algunas plataformas de apuestas on-line.

Auto-restringirse quiere decir que solo la persona puede llevar a cabo esta acción, por lo que el papel de la familia es apoyarle y acompañarle en todo momento.

Evidentemente, muchos lugares en los que se pueden apostar, como bares o casas de apuestas, quedan fuera del alcance de esta restricción, pero es indudable que supone que el adicto de un gran paso en la aceptación de su problema y comience a tomar medidas para solucionarlo.

Puedes descargarte el formulario necesario para tramitar el alta en el fichero aquí.

3- Elimina internet en casa

Cada vez más personas apuestan on-line, y cada vez son más jóvenes.

Existen pocas restricciones para apostar por internet, de hecho podrías apostar un lunes a la mañana recién llegado a tu oficina, o un sábado a las 4 de la mañana en pijama desde el sofá de tu casa.

¿Imaginas lo que supone eso para un ludópata?

Tu tarea es establecer esas restricciones, y crear al menos un espacio en el que no pueda apostar.

Ten en cuenta que hoy en día puede accederse a internet, y por lo tanto apostar, desde múltiples dispositivos que pueden conectarse a diferentes redes, asegurate de que el adicto no tenga acceso al juego a través de cualquiera de ellas.

¡Ánimo!

En definitiva, la ludopatía es un problema al que en muchas ocasiones acompaña un grave deterioro de la familia y las relaciones del enfermo, y que sin embargo puede tratarse, recuperando la mejor versión de la persona que la padece.

Nosotros podemos asesorarte, a ti te toca darte cuenta de lo importante que eres en la recuperación de esa persona.

Escríbenos, Podemos ayudarte