Solo de pensarlo te da pánico.

¿Qué pasará los primeros días?

Tendré una ansiedad insoportable, engordaré 20 kilos, discutiré con todo mi entorno y todas mis actividades diarias dejarán de tener sentido porqué ya no habrá un cigarrillo que las acompañe.

La ansiedad de los primeros días

En efecto, no es fácil, y desde luego que en ocasiones dejar de fumar es duro y te costará.

El síndrome de abstinencia es el responsable de la mayor parte de las recaídas. Este se inicia a las pocas horas después de dejar de fumar, alcanza su punto máximo a los 2-3 días y suele durar unas cuatro semanas.

Cuando expones a tu cuerpo y mente a una situación de dejar de fumar tabaco (a cuyas sustancias has sido adicto en mayor o menor medida), la reacción habitual suele llegar en forma de ansiedad.

Y sus síntomas más comunes:

  • Irritabilidad
  • Mal humor
  • Angustia
  • Nervios
  • Alteración del sueño
  • Malestar físico

Cuánto dura generalmente

La nicotina genera estímulos muy rápidos para tu cerebro, que producen sensaciones placenteras principalmente a los pocos segundos de inhalar el humo.

De la misma manera, las ganas más intensas de fumar que te surjan esos primeros días, no deberían durar mucho más que esos pocos segundos o minutos.

Además, piensa que esos episodios irán siendo menos intensos y se harán más llevaderos a medida que vayan pasando las semanas.

El malestar general producido al dejar de fumar suele disminuir considerablemente a partir de la segunda semana de haberlo dejado.

Algunos buenos aliados

Los siguientes consejos pueden resultar más o menos efectivos para reducir la ansiedad en el momento que aparece, dependiendo de cada persona.

Al tratarse de actividades saludables, lo recomendable es que no pienses en ellas como simples conductas reactivas para cuando estalle la ansiedad esos primeros días.

En definitiva, si conviertes estas conductas en hábitos, no solo te ayudarán a soportar esos primeros días después de dejar de fumar, si no que prolongarás sus beneficios a otros muchos ámbitos de tu vida.

1- Respiraciones

Resultan especialmente efectivas en el momento que surge la ansiedad.

Reconoce esos momentos y tómate unos minutos para realizar unos ejercicios rápidos pero simples, como por ejemplo las respiraciones diafragmáticas.

Además no necesitas más elementos que tu cuerpo para realizarlos, con lo que es una herramienta que puede serte útil en la tranquilidad del salón de tu casa, o en el baño de tu oficina después de una estresante reunión tras la que te apetezca fumarte un cigarrillo.

2- Deporte

 Se siguen investigando los beneficios que el deporte tiene sobre nuestro estado mental y el porqué de esos beneficios.

En todo caso, la actividad física parece generar estímulos placenteros a nuestro cerebro.

 ¿Te suena otro hábito que genera estímulos a tu cerebro, y que estás tratando de dejar?

¿Crees que puede haber un mejor sustituto del tabaco que el deporte? 

3- Alimentación saludable

Seamos honestos, el riesgo de engordar al dejar de fumar existe.

Hay estudios que afirman que el primer año tras dejar de fumar pueden engordarse hasta 9 kg, mientras que otros más esperanzadores hablan de que son kilos que se pierden igual de rápido que se ganan.

En todo caso, y para evitar sustituir un mal hábito por una alimentación inadecuada, empieza a cuidar tu dieta unos días antes de dejar de fumar, acostumbrándote por ejemplo, a comer fruta entre horas.

Otros consejos prácticos

 Ten presente el objetivo final (dejar de fumar) pero plantéate pequeños hitos que te reconforten, y que incluso puedas auto gratificar con premios. Por ejemplo:

Si aguanto toda la semana sin fumar, el viernes voy al cine y veo esa película que tanto me apetece.

– Si eres de los que fuma según te levantas junto con el café, los primeros días sustituye ese café por un té o un zumo, para romper la asociación que puedas hacer del propio café con el cigarrillo.

– Si fumas especialmente cuando sales con amigos, los primeros días planea actividades diferentes, como por ejemplo hacer ejercicio o ir al cine.

Ya lo he intentado 1000 veces, creo que no tengo suficiente fuerza de voluntad o quiero dar en la diana a la primera

Como hay más tipos de personas que marcas de tabaco, puede que seas uno de esos a los que los consejos anteriores no le han funcionado sistemáticamente las decenas de veces que ha intentado dejar de fumar.

Afortunadamente, existen métodos individualizados para dejar de fumar, pudiendo combinar tratamiento farmacológico complementado con intervenciones psicológicas.

Los números no mienten, estos tratamientos han aumentado las probabilidades de éxito en el cese de consumo de tabaco.

TRATAMIENTOS SUSTITUTIVOS EXISTENTES

Es aconsejable una terapia sustitutiva de la nicotina a todos los fumadores que superen los 10 cigarrillos/día.

Estas terapias pueden apoyarse en los siguientes medios:

  • Chicles de nicotina: la masticación del chicle produce la liberación de la nicotina en la boca. Estos hay que mascarlos hasta que se siente un fuerte picor en la boca, en este momento hay que dejar de mascar y colocarlo en las encías hasta que disminuya el sabor, entonces se repite la operación.
  • Comprimidos para chupar: el mecanismo de absorción de la nicotina es el mismo que el del chicle.
  • Parches de nicotina. Se trata de una tira adhesiva cargada de nicotina que es absorbida por la piel de forma lenta y sostenida.
  • Comprimidos de Vareniclina (Champix), se empieza el tratamiento una semana antes por prescripción facultativa. El tratamiento es de tres a seis meses.

Además de ello, puedes conseguir tolerar las alteraciones psicológicas generadas al dejar de fumar con la ayuda de un profesional especializado.

¿Quieres que esta vez sea la definitiva?

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