¿Te saco una caña?

Se te abren los ojos como platos, contienes la respiración y se te hace un nudo en la garganta que no te permite articular palabra.

Llevabas semanas sin beber y te habías prometido que aquella maldita borrachera sería la última, pero en menos de un minuto y antes de poder decir no, tu amigo te ha plantado una cerveza en la mano y de fondo empieza a escucharse la música del día de la marmota.

Lo paradójico del caso es que este mismo amigo fue el que en su día te dijo que “quizás deberías controlar un poco más” o que puede que tuvieras “un problema”.

Y como te ve “mucho mejor” se le ha ocurrido celebrarlo con una cañita, porque ahora cree que si controlas y ya “no pasa nada”, evidenciado que no se ha enterado en exceso de lo que te ocurre en realidad.

Exactamente dos meses antes de esa fatídica caña, estabas sentado en una silla frente a un profesional, finalmente convencido por tu familia y por comentarios como los de “tu amigo”, y parcialmente mentalizado de que necesitas ayuda, después de comprobar los infructuosos resultados de intentarlo por tu cuenta.

Dejaste que el profesional te explicara lo que tenías que hacer para salir de la espiral de consumo y descontrol, y aquello de establecerte una rutina sonaba bastante bien, incluso lo de dejar de tener estimulos de consumo, hasta que esto último se concretó aún más.

¿Dejar de ver a todas mis amistades?

Lo de no pasar por los lugares en los que consumo lo veo razonable, pero lo de mis amigos, ¿a todos?, hasta Juan que no se ha bebido más de dos cañas en su vida

Efectivamente, al menos al inicio de un tratamiento de desintoxicación, debes de replantearte tu relación con la gente de tu alrededor, de arriba a abajo.

La pauta general será separarte de tus amistades, ya que en líneas generales entrarán dentro de la etiqueta “estímulos de consumo”.

Evidentemente, hay diferentes tipos de amigos, y cada uno de ellos podrá influir de forma más o menos relevante en su papel como estimulador.

Veamos algunos de ellos, y sus particularidades:

Con amigos como estos cualquiera necesita enemigos

Hola, te presento a tus amistades de consumo.

Quedas con ellos por y para beber, en cualquiera de sus formatos; borracheras de fin de semana, cañas después del trabajo, vinos al mediodía, cubalibres del domingo viendo el fútbol etc.

Si lo piensas un momento seguro que puedes reconocer a alguien con quien siempre que te juntas inevitablemente terminas bebiendo.

Estas amistades son las que tienes que desterrar primero.

¿Como?

Siendo riguroso, implacable, y pensando en lo que más importa en este momento; tu bienestar.

No pierdas el tiempo en hablar con estas personas para explicarles que has decidido pasar por un proceso para dejar de beber, que quieres una nueva vida y quizás algunas influencias no sean las más adecuadas etc.

¿Sabes cómo acabarán esas situaciones en el 99% de los casos?

Contigo y esos “amigos” bebiendo en un bar, que es al fin y al cabo la frágil, banal y peligrosa base sobre la que has construido esas amistades.

Simplemente alejate de esas personas y no mantengas ningún contacto con ellas. Ni conversaciones, ni mensajes, ni llamadas.

En serio, el más importante en este momento eres tú.

Cuando tu amigo controla…pero tú no

Llega un momento en el que asumes y aceptas lo siguiente:

1- Tengo algunos amigos con los que solo quedó para beber
2- Son un estímulo de consumo, y cada vez que estoy con ellos bebo
3- Si quiero dejar de beber tengo que dejar de verlos

En este punto habrás avanzado bastante, porque empezarás a comprender que tu cerebro funciona por sistemas de recompensa y que la memoria y las costumbres asociadas te juegan malas pasadas (3 reflexiones que te ayudarán a enfrentarte a tu adicción) a través de esas amistades de consumo.

Bien, ¿y qué pasa con gente como Juan? Ese amigo sensato, cabal, con su vida ordenada, a quien tanto valoras y que jamás se toma más de dos cañas.

¿También tendré que dejar de verlo?

La respuesta corta es sí, al menos durante una temporada.

Hay un concepto que si consigues comprender te ayudará mucho a sobrellevar esta circunstancia, y que puede resumirse en la siguiente frase:

[Tweet «Los amigos que se denominan de “no consumo”, si consumen, pero no son adictos.»]

En otras palabras, puede que ellos no tengan un problema, pero tú sí.

Por ejemplo, un día podrás quedar con Juan, él se tomará una cerveza mientras charláis y tú no, pero lo que inconscientemente estarás recordando son aquellos momentos en los que os juntabais y consumiais los dos.

Es cierto que él solo se tomaba una copa, pero tú ¿eras capaz de parar?

Incluso puede que en pleno proceso para dejar de beber quedes con él y no beba, pero tú mente seguirá recordando esos momentos de consumo, con lo que solo por el hecho de quedar con él habrás elegido sufrir.

Este es el momento de que reflexiones sinceramente sobre todas tus amistades, trates de reconocer los comportamientos mencionados, y respondas honestamente a la siguiente pregunta:

¿Quieres dejar de beber verdaderamente?

¿Quieres retomar el control y no ser esa persona que tan lamentables consecuencias está pagando por su estilo de vida?

Si tu respuesta es afirmativa, tu camino pasará por renunciar inevitablemente a ciertas cosas, entre ellas a muchas de tus amistades.

Permíteme que te presente a tus nuevos amigos

Y a partir de aquí comienza tu nueva vida compuesta de muchas nuevas amistades.

Posiblemente tu mente esté en modo:

¿Con quién voy a salir, si dejo a mis amigos?
Yo no quiero estar en casa encerrado
¿No voy a poder divertirme?
A mi me cuesta mucho hacer nuevas amistades

No te tortures, es una serie de pensamientos habitual en muchas personas que están dejando de beber.

Precisamente las historias de las personas que han conseguido dejar de beber y viven una vida plena, saludable y lejos del alcohol, son las que ratifican que esos pensamientos pueden superarse.

Historias de personas que se repiten en la consulta, historias de adictos recuperados que tras pasar por su proceso, ahora disfrutan de una vida equilibrada, rodeados de nuevas amistades acordes con lo que en este momento de su vida necesitan.

Eso mismo es lo que puede ocurrirte también a tí, al fin y al cabo es lo que deseas ¿verdad?

Estos 4 consejos rápidos seguro que te pueden ayudar.

1- Rodeate de familiares

Padres, pareja, hermanos, hijos etc. serán quienes mejor podrán entender cómo deben ayudarte.

2- Busca nuevas relaciones

A partir de ahora el perfil de las nuevas relaciones que busques deberá ser gente sana y que no consuma absolutamente nada. Recuerda que eso te ayudara a no estimular tus ganas de consumir.

3- Tus compañeros de recuperación estarán ahí

Si estás en un grupo para recuperarte, las personas que te rodean están, o han estado, en una situación similar a la tuya.

Al inicio de tu proceso estas personas pueden ser un apoyo muy importante. Habrá momentos de desánimo, bajón y dudas, en esos momentos, ellos mejor que nadie sabrán que decirte para ayudarte.

4- Se paciente

Cuando empieces a hacer actividades más saludables, como salir a pasear, correr, ir al gimnasio, al monte o a la playa, empezarás inevitablemente a rodearte de otras personas.

De forma progresiva, a medida que te encuentres mejor, podrás iniciar relaciones de amistad con gente cuyos intereses están ahora alineados con los tuyos, dale tiempo al tiempo.

En resumen, para dejar de beber tendrán que cambiar muchas cosas en tu vida, y el principal de esos cambios serán tus hábitos y formas de pensar.

Si quieres que ese cambio se produzca de verdad, tendrás que asumir ciertas consecuencias, y una de ellas pasará por replantearte muchas de tus amistades, y alejarte de algunas de ellas.

Hay una frase que dice que “nada cambia si nada se cambia.”

La decisión del camino que tomes está en tus manos, pero nunca olvides que en ese proceso lo más importante eres tú.

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