Sales de la farmacia y observas la caja azul y blanca que te acaba de dar la farmacéutica.

Diazepam.

El nombre te suena ligeramente, pero es la primera vez que tu médico te lo receta.

Automáticamente varias preguntas te asaltan:

¿Que es?

¿Tendrá algún riesgo?

¿Hay algo que deba tener en cuenta al tomarlo?

Benzodiacepinas

Las benzodiacepinas (el Diazepam pertenece a este tipo de medicamentos) son los fármacos más recetados como ansiolíticos e hipnóticos.

Por ejemplo, suelen recetarse habitualmente en casos de insomnio o ansiedad, pero como verás más adelante, también se usan de forma regular para tratar el alcoholismo.

Y respondiendo a las preguntas que puedes hacerte respecto a estos medicamentos; si, hay ciertas cosas que debes tener en cuenta al tomarlos.

5 claves sobre las “benzos” de las que no siempre se habla

1- Las benzodiacepinas tomadas sin control son altamente adictivas

Son unos de los medicamentos que más se prescriben en el mundo occidental, los cuales se aconseja tomar en periodos cortos, y que sin embargo son utilizados sistemáticamente para tratamientos que duran meses, e incluso años.

Se juntan todos los ingredientes para que se trate de unos medicamentos peligrosamente adictivos, y los datos así lo demuestran:

En España cerca de un 2 % de la población sufre problemas de adicción a las benzodiacepinas.

2- Alcohol y benzodiacepinas son “intercambiables”

Es frecuente sustituir el alcohol por tranquilizantes en prolongados periodos de tiempo, la mayoría de veces recetados por los propio médicos, con la intención de reducir la ansiedad de la abstinencia del alcohol.

Lamentablemente, muchas veces no se tiene en cuenta lo mencionado en el punto anterior, respecto a lo adictivo de este tipo de medicamentos, hasta que es demasiado tarde.

En estos casos, la abstinencia al alcohol puede perdurar, pero el remedio puede derivar en una dependencia a las pastillas.

3- Los efectos de ambas sustancias se potencian si se consumen a la vez

Esto se debe a que tanto el alcohol como las benzodiacepinas comparten idénticas vías metabólicas, además de ser sustancias depresoras, es decir, ralentizan la actividad del sistema nervioso central.

Pensemos en alguno de los efectos comunes que comparten alcohol y benzodiacepinas, por ejemplo, la falta de coordinación de movimientos.

Imagina una escala del 0 al 10 en la que 0 es perfectamente coordinado y 10 es absolutamente descoordinado.

Si estás leyendo este artículo sin haber probado una gota de alcohol, y tampoco has tomado ninguna benzodiacepina, tu coordinación estará cerca de ese 0, es decir, sentirás que tus movimientos están perfectamente coordinados.

Si has bebido alcohol, sin embargo, este comenzará a alterar tus movimientos psicomotores y tu descoordinación habrá aumentado. Por ejemplo, en esa escala ahora tendrás un nivel de descoordinación de 5, lo cual supondrá estar bastante descoordinado.

Sumemos ahora el efecto de las benzodiacepinas, pensemos que has tomado varias pastillas mientras estabas bajo los efectos del alcohol.

Tu descoordinación de movimientos no permanecerá en un nivel 5, sino que partirá de ahí para aumentar hasta 8 o 10, con lo que te sentirás absolutamente descoordinado.

¿Ves como ambas sustancias potencian sus efectos si se consumen juntas?

Esta combinación, en definitiva, lo que hace es potenciar la ebriedad y las posibles consecuencias negativas derivadas, como son, caídas, peleas, accidentes de automóvil, malos tratos etc.

4- El tiempo seguro para el uso terapéutico de las benzodiacepinas es 15 días 

Las benzodiacepinas son un grupo de fármacos que precisamente más se utilizan para la desintoxicación del alcohol. Son efectivas en el tratamiento de las consecuencias del síndrome de abstinencia, y en general muestran menos complicaciones potenciales que otros medicamentos.

Sin embargo, tomar estos medicamentos durante largos periodos, conlleva un riesgo de aparición de depresión central y el mencionado riesgo de adicción, con sintomatología de rebote.

Ese síndrome de rebote consiste en la reaparición de los síntomas por los que se inició el tratamiento pero a diferencia de la recaída, aparecen entre el 1º y 3º día tras la supresión, son de mayor intensidad que los iniciales y son transitorios.

Por todo ello, se aconseja limitar el uso terapéutico de las benzodiacepinas a 15 días.

5- Las benzodiacepinas se venden en el mercado negro como otra droga cualquiera

Cuando pensamos en la oferta de sustancias que puede encontrarse en el mercado en el que se venden las drogas ilegales, posiblemente lo que nos venga a la cabeza es; cannabis, cocaína heroína etc.

Sin embargo, la ley de la oferta y la demanda también aplica en este mercado, al que mucha gente accede en busca de “benzos”.

El informe anual para 2015 del Observatorio Español de la Droga y las Toxicomanías muestra ciertos datos reveladores al respecto:

El 2% de los admitidos a tratamiento por abuso o dependencia de drogas ilegales lo hacen por consumo de benzodiacepinas.

Lo que es lo mismo, de cada 100 personas que inician un tratamiento, 2 lo hacen por adicción a benzodiacepinas obtenidas de forma ilegal.

Solo a modo comparativo, el porcentaje de personas que inician ese tipo de tratamientos por una droga “tan común” como las anfetaminas, es del 1.3 %.

Seguir avanzando

Hemos hablado de una sustancia que puede ser efectiva para que el paciente alcohólico no sufra síndrome de abstinencia, siempre que se consuma en dosis descendentes desde el primer dia que se empiece la pauta.

También has comprobado como abusar de las benzodiacepinas en ese proceso de desintoxicación puede tener la misma cantidad de beneficio que de riesgo, en forma de posible adicción.

Una vez que has iniciado el camino de la rehabilitación, tu objetivo es ir dando pasos, pequeños o grandes, pero siempre hacia delante.

Lo último que quieres es caer en otra adicción y volver a la casilla de salida.

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