Tal vez bajaste la guardia una noche en la que no debiste salir, o fue el estallido de una época de insoportable estrés.

Quizás en algún momento retumbó en tu cabeza la frase; por una vez no pasa nada, y no supiste entender que en realidad quería decir; estas a punto de perder una batalla.

La consecuencia se resume en una palabra cargada de arrepentimiento, miedo, dolor, tristeza y culpa…RECAÍDA.

Puede ser una situación que has vivido alguna vez, incluso varias. También puede ser un simple pensamiento que te eriza los pelos cuando aparece.

En cualquiera de los casos, tu lucha debe continuar.

Recuerda todo aquello a lo que renunciaste y te hizo entender que tenias que cambiar de vida, recuerda lo difícil que fueron los primeros pasos y todo lo conseguido hasta el momento.

Levanta la vista viajero, y retoma el camino que conoces. Quizás ahora dudes sobre a dónde te lleva, pero sabes que es el que debes recorrer.

En tu mochila habrá cosas del pasado que no debas cargar, y otras nuevas a las que tendrás que hacer sitio, como por ejemplo a las siguientes claves:

Las 5 claves para prevenir las recaídas

1- El primer año es crítico

Escuchamos habitualmente la frase; todo inicio es complicado.

Si esta frase es aplicable a cuando cambias de trabajo, comienzas a estudiar o te apuntas al gimnasio, imagina lo certera que es cuando se refiere al momento en el que dejas de consumir una sustancia (dejar de fumar) a la que puedes llevar enganchado años.

Cuando dejas de consumir esa sustancia, lo más importante para ti es la abstinencia, y no te faltarán motivos para pensar así.

Por eso durante esos primeros meses, la clave de cualquier tratamiento de adicción pasa por enseñar todo tipo de herramientas y técnicas con las que consigas los recursos para lograr tu gran objetivo; 0 recaídas.

Tanto los terapeutas durante las terapias individuales y grupales, como las personas en tratamiento más veteranas, focalizan sus esfuerzos en aportar herramientas que puedan ayudar al adicto en tratamiento reciente a abordar las dificultades del día a día:

Algunos de los consejos que surgen de forma más recurrentes son:

  • No ir a bares
  • No acudir a restaurantes
  • No asistir a fiestas familiares
  • Dejar de lado a los amigos de consumo
  • …y como no; tener una rutina

2- La importancia de establecer una rutina

Ser un adicto supone tener muchas conductas, simples comportamientos diarios, que te pueden hacer recaer en el consumo de sustancias de nuevo.

Otro fenómeno que puede ocurrir es sustituir el consumo por otra adicción.

Por ejemplo, el aburrimiento podría llevarte a comenzar a jugar con el móvil o a los videojuegos. Sin darte demasiada cuenta, podrías terminar horas y horas delante de estos dispositivos, y lo que habrías hecho sería sustituir una adicción por otra.

Esto ocurriría precisamente por la falta de una rutina que establezca un tiempo prefijado para cada actividad, que en este caso supusiera dejar el móvil o la consola transcurrido ese tiempo.

La rutina marca una hora concreta para cada una de tus actividades diarias, y aunque ahora mismo te pueda estar sonando muy aburrida, te aseguro que pronto se convertirá en tu principal aliada.

Las personas que llevan tiempo en tratamiento de forma exitosa conocen perfectamente las bondades de fijarse una rutina, y en las terapias se repiten comentarios como este:

A mi lo que me salvó fue hacer el programa sin saltarme ni una tarea”.

Quizás en algún momento te has planteado que tú sólo puedes dejar de consumir, haciendo lo que quieres y cuando quieres, ya que al fin y al cabo nadie te ha mandado nunca, y por qué ha de ser diferente en este caso.

Pues bien, mejor que sepas cuanto antes que esto es un simple engaño de tu cabeza, y que esos pensamientos sólo te llevarán a sufrir más. El camino pasa por “rendirte” y marcarte un horario para todas tus actividades, y por supuesto, cumplirlo.

En resumen, marcarse una rutina y cumplirla es el inicio del fin del problema.

3- Programar actividades hechas a medida

Rutina suena a…rutina, por supuesto. Suena a aburrimiento y monotonía, a “todo lo mismo” o a “más de lo mismo”

De hecho, el significado de la propia palabra invita a pensar de esa forma:

Costumbre o hábito adquirido de hacer las cosas por mera práctica y de manera más o menos automática.

Sin embargo, si atendemos a su etimología la cosa se pone más interesante. “Rutina” tiene como raíz la palabra del Latín ”Rupta” (ruta) , cuyo significado es:

Camino o dirección que se toma para un propósito.

Ahí tienes todo lo que necesitas, tu camino, tu dirección y tu propósito. Y es que la clave está en que la rutina será tuya, y por eso será hecha a medida, y de ahí que haya margen para que no tenga porqué ser aburrida o monótona.

Las actividades programadas en tu rutina deben tener en cuenta tus horarios y no debe costarte demasiado cumplirlas.

Como en el día a día de cualquiera, deberás incluir actividades cotidianas, que ayudarán a tener tu vida en orden, como las tareas domésticas o hacer algo de deporte.

Pero lo mejor es que será un buen momento para introducir en tu vida aquellas actividades que siempre has querido realizar, pero que el consumo no te permitía siquiera plantearte.

Incluso tendrás tiempo para hacer algo que hasta ahora puede que te haya resultado imposible; dedicar un tiempo para estar contigo mismo.

¿Ahora la rutina suena más apetecible, verdad?

4- Actividades terapéuticas y no terapeuticas

Pongámonos prácticos, ya que a estas alturas posiblemente te estarás preguntado:

¿Cómo sé que actividades puedo y no puedo hacer?

Existen ciertas actividades, que por sus características pueden considerarse “terapéuticas”, entre ellas:

  • Escribir
  • Leer
  • Hacer puzzles
  • Pintar
  • Meditar
  • Visitar museos y/o exposiciones
  • Pasatiempos (autodefinidos, sopas de letras, sudokus, etc.)
  • Punto de cruz
  • Ordenar tus espacios
  • Ir en bicicleta
  • Natación

Perfectamente podrías hacerte una lista bastante más extensa con actividades de este tipo, así que, ¡adelante!

Siempre personalizando las actividades a cada uno, puedes considerar las anteriores tus grandes aliadas, aquellas que deberán aparecer habitualmente en tu rutina.

Veamos ahora cuál es la otra cara de la moneda, aquellas actividades que pueden considerarse como “no terapéuticas”:

  • Estar en el sofá en exceso
  • Jugar demasiado a las consolas
  • Salir por la noche
  • Pornografia
  • Buscar pareja o relaciones íntimas
  • Juegos de azar
  • Redes sociales en exceso
  • No cumplir con el horario establecido en el programa

5- Un profesional es quien mejor puede ayudarte

Quizás sabes perfectamente lo que es una recaída, o quizás no te planteas siquiera dejarlo porque te da pánico pensar en ellas y no te ves con fuerza.

Percibes que el camino pasa por cambiar de vida, pero ahora mismo solo ves una montaña ante ti.

Ese cambio de vida pasa inevitablemente por establecer una rutina en tu vida que esté específicamente adaptada a tus particularidades.

La persona más adecuada para analizar tu caso, diseñar la rutina efectiva y enseñarte a ponerla en práctica, es precisamente aquella que tiene experiencia en ello, es decir, un profesional.

Sinceramente, si ya estas en el proceso de dejar una adicción, o simplemente te lo estás planteando, sabes de sobra que tendrás bastante trabajo en otras cuestiones, es el momento de dejarte ayudar.

¿Quieres dejar de torturarte con pensamientos de culpa?

¿Quieres que esta sea verdaderamente la última vez?

Una vida sin adicciones es perfectamente posible y nosotros podemos ayudarte a conseguirla.

Escríbenos, Podemos ayudarte