Te escuchas decir durante mucho tiempo “yo controlo” y casi en un pestañeo te descubres a ti mismo afirmando “tengo un problema”.

Es un proceso, desde luego.

El paso del tiempo puede hacerte ver claramente que era una la consecuencia inevitable del tipo de vida que estabas llevando, pero te has esforzado tanto en normalizar una situación que no lo es, que incluso en algún momento te lo habías creído.

Como en la gran mayoría de las circunstancias de la vida, la clave es la consciencia, es decir, parar un momento, reflexionar, y quizás darte cuenta de que puede que tengas un problema.

Quizás es momento de cambiar algo, y hay varias señales que lo evidencian, señales que en muchos momentos quizás no hayas querido ver.

1- Cada vez necesitas consumir más para notar el efecto de la sustancia

Piénsalo por un momento, antes salías con los amigos y con un par de copas, un par de rayas o media pastilla tenías suficiente. Te sentías como querías.

Pero poco a poco esto ha ido cambiando, ahora para “sentirte como quieres” ya no te basta con aquello, la dosis ha ido aumentando.

Esto tiene una sencilla explicación; tu cuerpo se ha ido habituando a la sustancia y a misma cantidad de consumo ya no percibes lo mismo, es decir, ya no hay recompensa.

¿La consecuencia?

Acabas consumiendo más para sentir lo mismo.

2- Te dices a ti mismo que controlas pero cuando empiezas a consumir es difícil parar

Piensa que por un momento eres capaz de “escuchar a tu cerebro” mientras consumes.

Lo siguiente es lo que podría estar diciendo sobre ti:

Me está dando esta sustancia que tanto me estimula mucho más de lo que necesito. Dejaré de producirla yo mismo

Si empieza a consumir no podrá parar, tan solo me aseguraré de engañarle y que siga pensando que puede controlar el consumo

¿Un ejemplo de esto en tu vida diaria?

Un día, por cualquier circunstancia, acabas no saliendo y no consumiendo, lo cual asocias directamente a tu capacidad de controlar el consumo.

Otra fiesta, un mal día o cualquier situación difícil y vuelves a consumir, seguido de cualquier justificación que si piensas fríamente carece de fundamento.

Tu cerebro se ha salido con la suya, has presionado el botón de reinicio y tu próximo consumo puede que sea solo cuestión de tiempo.

3- Prefieres estar solo para consumir que atender a obligaciones familiares, sociales o actividades de ocio

Solo, pero eso sí, consumiendo.

Si prefieres mantenerte alejado de amigos, familia y cualquier tipo de actividad, y en realidad lo que te apetece es solamente consumir, puede que no se trate de introversión ni soledad, sino de adicción.

Las razones del consumo han comenzado a cambiar, ya casi ni te acuerdas de cuando lo hacías por diversión o para relajarte, y muchas veces pasa a ser simplemente un carrera desesperada hasta… “acabarme todo lo que tengo”.

4- Empiezas a padecer problemas personales o sociales

Las adicciones antes o después van haciendo mella en las personas, y evidentemente, no solo sus efectos son los físicos y mentales que padece el adicto.

Revisar las relaciones con tu entorno puede suponer una señal de alerta.

Quizás:

  • Te hayas distanciado de tu familia porque ahora “tienes algo que esconderles”.
  • Hayas encontrado otras amistades, y ahora busques aquellos que consuman como tú
  • Te hayas distanciado de tu pareja porque no quieres salir con él/ella y que se dé cuenta de que empiezas a pasarte consumiendo

5- Has pensado en dejarlo por ti mismo alguna vez pero no lo has podido conseguir

Probablemente se te ha pasado por la cabeza dejarlo. Puede que incluso lo hayas intentado sin éxito en más de una ocasión.

Si eres honesto, realmente tú ya te has dado cuenta de todo lo mencionado anteriormente, simplemente no quieres verlo o no te sientes con fuerzas para afrontarlo.

Cada día sin consumir o cada buen propósito que te planteas termina en el punto de partida y contigo volviendo al nivel de consumo de la última vez.

Los momentos de resaca y arrepentimiento son los que te hacen darte cuenta de la realidad:

No lo puedes controlar y muy probablemente necesitas ayuda.

Estos son solo algunos de los indicadores que pueden sugerir que tienes algún problema, y todos ellos van deteriorándose a medida que pasa el tiempo y sigues consumiendo.

No esperes a que todo ello afecte aún más en tu vida y ponte en manos de quien puede ayudarte.

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