¿Trastorno delirante o paranoia?

Se trata del mismo concepto.

No obstante, en las clasificaciones actuales se elimina el término paranoia como enfermedad, para sustituirlo por el de trastorno delirante alucinatorio, con el objeto de no confundir el tema del delirio con la enfermedad. (A. Bulbena)

¿Qué es el trastorno delirante?

La paranoia es un cuadro delirante crónico que cursa sin deterioro ni alucinaciones, es decir, es un conjunto de ideas delirantes muy elaboradas que cursan sin deterioro social en las áreas que no conciernen a la idea delirante y deterioro cognitivo grave.

El término paranoia viene del griego para, de lado (paralelo), y nous, espíritu (pensamiento), por lo que se podría traducir como “pensamiento paralelo” o “espíritu no centrado”.

Kraepelin la define como el “desarrollo insidioso, bajo la dependencia de causas internas y según una evolución continua, de un sistema delirante duradero e imposible de sacudir y que se instaura con una conservación completa de la claridad y del orden del pensamiento, el querer y la acción”.

En la práctica, la persona presenta una total convicción en la realidad de sus creencias y falta de conciencia del trastorno. Se trata de un delirio crónico, de comienzo insidioso y progresivo, que se alterna en periodos de mayor y menor actividad delirante, pero sin perder esa actividad en ningún momento.

¿Cómo es un pensamiento delirante y cual es un ejemplo?

Los pensamientos delirantes se caracterizan por ser internamente lógicos, coherentes y sistematizados.

Esta apariencia de lógica irrefutable provoca que sea un delirio potencialmente contagioso, por lo que puede extenderse o transmitirse a otra persona (folie a deux) o incluso a un grupo de personas por la veracidad de las argumentaciones.

Esto se debe a que las ideas no son extravagantes (como en el caso de la esquizofrenia) y no hay deterioro cognitivo o funcional en la persona que haga sospechar que presenta un trastorno mental.

Los pensamientos delirantes surgen a partir de interpretaciones del sujeto y se fundamentan en hechos o situaciones erróneas que podrían ser ciertas, estructurando a partir de un hecho real.

Ejemplo:

Situación errónea que podría ser cierta: Infidelidad de una pareja
Hecho real: Atender a una llamada telefónica y que le cuelguen sin responder

¿A qué edad aparece el trastorno delirante?

Generalmente, el trastorno delirante comienza a mitad de la edad adulta o poco después, pero puede aparecer a una edad más primeriza y es ligeramente más frecuente en mujeres (Bernardo y Bioque, 2011).

El trastorno delirante tiene un inicio lento, insidioso y progresivo. Aunque el paciente presente un episodio agudo, probablemente a causa de algún problema social y/o legal, las ideas delirantes se habrán desarrollado de manera lenta y gradual durante mucho tiempo.

Las características básicas del paciente (suspicacia, hostilidad, desconfianza…) están presentes desde la adolescencia y han marcado su vivencia del mundo y su relación con los otros.

¿Que desencadena el trastorno delirante?

En las reacciones paranoides, por definición, existe algún evento precipitante, como factores psicológicos, sociales y orgánicos que pueden favorecer la aparición de cuadros paranoides, al igual que algunos factores de tipo situacional y dinámico, por ejemplo:

  • Pérdida imaginaria o temida de objetos de afecto
  • Pérdida de trabajo
  • Fracaso matrimonial
  • Fracasos de adaptación con pérdida de la autoestima
  • Situaciones que obliguen al sujeto a someterse pasivamente a un asalto real o imaginario
  • Intervenciones quirúrgicas
  • Hospitalización
  • Enfermedades que constituyan una limitación de la capacidad de relación (intervenciones oculares, sordera etc.)

Según, Cameron (1966), existen siete situaciones que favorecen el desarrollo de trastornos paranoides:

  1. Expectativas de recibir tratamiento de tipo sádico
  2. Situaciones que aumentan la sospecha y desconfianza
  3. Aislamiento social
  4. Situaciones que promueven la envidia y los celos
  5. Situaciones que disminuyen la autoestima
  6. Situaciones que llevan al sujeto a ver sus defectos en los demás
  7. Situaciones que incrementan las cavilaciones sobre posibles significados y motivaciones.

Cuando estos factores rebasan los límites de tolerancia de la persona, se instaura el delirio, que empezara por una etapa de retiro del individuo de su mundo habitual de relación y en la que se registra un notable grado de ansiedad.

¿Qué tipos de ideas delirantes existen?

Hay varios subtipos de delirio dependiendo del tema central de este:

  • Erotomaníaco

Cuando existe una creencia de que otra persona está enamorada del individuo.

  • De grandeza

Se tiene la convicción de tener cierto talento o conocimientos (no reconocidos), o de haber hecho un descubrimiento importante.

  • Celotípico

Cuando se cree que su cónyuge o amante le es infiel.

  • De tipo persecutorio

Implica la creencia del individuo de que están conspirando en su contra, o que le engañan, le espían, le siguen, lo envenenan o drogan, lo difaman, lo acosan o impiden que consiga objetivos a largo plazo.

  • Somático (hipocondríaco)

Cuando implica funciones o sensaciones corporales.

¿Que diferencias hay entre los subtipos?

El persecutorio es el subtipo más frecuente.

El trastorno delirante suele ser crónico, especialmente en ese tipo persecutorio, aunque a menudo se producen oscilaciones en cuanto a la intensidad de las creencias delirantes.

En otros casos puede haber largos períodos de remisión, seguido de recaídas. Algunos datos sugieren que el tipo celotípico puede tener mejor pronóstico que el tipo persecutorio (APA, 2000).

¿Si una persona tiene alguna idea delirante, quiere eso decir que todas sus ideas son delirantes?

La persona mantiene las ideas delirantes limitadas en unas temáticas determinadas, y solamente afectan a la actividad de la persona en estas áreas o temáticas (por ejemplo, en las relaciones de pareja).

El resto de las áreas y aspectos de su vida quedan preservados de la ideación paranoica, por eso, la actividad psicosocial no está significativamente deteriorada y el comportamiento no es raro ni extraño.

Las percepciones que tiene la persona afectada de los estímulos exteriores son correctas, pero la presentación e interpretación que hace está marcada por la idea delirante, que no se modifica con una argumentación lógica.

¿Trastorno delirante y esquizofrenia paranoide son lo mismo?

No son lo mismo.

A diferencia de la esquizofrenia paranoide, en el trastorno delirante no se suelen presentar alucinaciones visuales o auditivas, y si existieran no son importantes. No obstante, sí puede haber alucinaciones táctiles u olfativas en relación con el tema delirante.

 

Bibliografía

Muiños Martinez, R. R. (2015). Psicopatologia d’adults. Barcelona: Oberta UOC Publishing, S.L.

Salavert, J. B. (2003;30(6)). El trastorno delirante. Revisando los aspectos de la paranoia. Rev. Psiquiatria Fac. Med. Barma , 304-313.

Vallejo Ruiloba, J. (2015). Introduccion a la psicopatologia y la psiquiatria. Barcelona: Elsevier Masson.

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