Breve resumen de la ponencia del Dr. Ramón Rovira en  Associació  Retorn Casa Bloc, el día 3 de marzo de 2015.

“Las neurosis forman parte de la psicopatología comprensiva: es más fácil compartir las vivencias del paciente. Son enfermedades de la personalidad, conflictos intrapsíquicos que inhiben las conductas sociales. En cuanto al tipo de neurosis, ha variado (ahora el DSM dice otras cosas, otros nombres, y tal y cual), no son una lista excluyente, hay: la neurosis de angustia, caracterizada por la ansiedad, la histérica, en que la teatralidad domina, la fóbica, la obsesiva, y yo añadiría la neurosis hipocondríaca.”

La neurosis obsesiva se caracteriza por estos elementos:

Ansiedad: es la verdadera causa, siempre hay una ansiedad elevada, tan fuerte que ni se nota. El mundo del obsesivo va muy rápido, de modo que percibe el mundo exterior como si funcionara a cámara lenta.

Alarma: todos tenemos sistemas de alarma, pero en el obsesivo, se disparan varias veces por segundo.

Duda: se ha definido como la enfermedad de la duda. El obsesivo te trasmite su búsqueda de racionalidad, aunque en la ansiedad, yo le doy mucho valor a la vibración previa: si tú estás vibrando, es como una fotografía que se mueve, al querer dejarla quieta, y no poder, entra esta racionalidad que intenta fijarla, dices “tiene esto, tiene esto otro y..”, haces una congelación artificial de los parámetros que hay en ese momento. Las dudas son fastuosas, y el paciente las enseña en cada visita. Estas dudas son de ida y vuelta: no es algo que se repite, es una verdadera lucha, un acelerar y frenar. Es como un coche aparcado, quieto, frenado y con el acelerador a tope. Este coche teórico, está a punto de salir disparado, pero ni se mueve.

Culpa: el obsesivo tiene la culpa de que hace sol; la culpa es liberadora porque la racionaliza: ser culpable da sentido a lo que ha pasado, aunque no sea verdad; puede decirse que hace las cosas con el motor de la culpa ya en marcha.

Baja agresividad: no es agresivo, más bien se dispone a ser agredido, se ataca a sí mismo. Es el diagnóstico diferencial con el psicótico.

Ambigüedad: explica el efecto rebote, y especialmente en drogodependencias, hay un impulso al consumo y un freno, y el freno siempre se queda corto: cuando reduce el freno, no regula bien la velocidad; llega a pensar que resolverá su ansiedad, aumentándola para después estar tranquilo, como un ejemplo, hacer puenting: es la esperanza de que después de la descarga de adrenalina, bajará la ansiedad.

Bloqueo: sucede cuando aumenta la ansiedad por una causa externa. El reflejo es aumentar la ansiedad cuando ya no se puede más: se queda sin recursos, llegando al bloqueo.

Prolijidad: cuando asoma la cabeza al mundo, el mundo es caótico. Es tan detallista, incluso a nivel perceptivo, que muchas veces es contratado en trabajos, como comprobador de firmas de los bancos: ve más cosas que los demás, tiene como un zoom, es un elemento tranquilizador, pero tiene un inconveniente: la dificultad para la síntesis y la abstracción, tiene tendencia a explicar toda la película, tiene miedo de no explicarlo todo. Hay 30 segundos felices en la vida de un obsesivo: cuando se despierta,: aún está un poco dormido, no puede trabajar, está relajado, es un efecto comparable al relajante de un anestésico.

El adicto obsesivo: así, encuentra “la paz” en el consumo de drogas como el alcohol, aunque también hay un efecto paradójico: la cocaína le tranquiliza. Tiene recaídas siguiendo las obsesiones. Es tramposo, cumplidor, y extrañamente obediente. Empeora subjetivamente al dejar de consumir, es un falso empeoramiento: porque se ha retirado la tapadera de las drogas; necesita terapias simultáneas y sincronizadas, sino una enfermedad tumba a la otra.

El placer: la ansiedad inhibe directamente el placer. El placer de verdad no lo conoce. Al obsesivo siempre lo estafan. Sufre más sin hacer nada que haciendo algo. Disfruta más el jefe que él. La cabeza nunca para.

Repetición: es pesado, en el sentido que puede explicar por tercera vez un proceso detalladisimo.

El obsesivo grave tiene un mundo limpio- sucio. Es una limpieza o suciedad místico-religiosa, para un verdadero obsesivo siempre está todo sucio. Nosotros vemos aquí obsesiones menores, o pequeños obsesivos; (y un fenómeno interesante: en psicóticos tratados con neurolépticos, aparece una pequeña sintomatología obsesiva); las relaciones sociales son malas con exceso de cortesía por falta de elasticidad: sale su parte ritual; no explican la enfermedad, es un reflejo de que asaltas su intimidad, del mismo modo que en el normal acercamiento afectivo progresivo, se bloquean en temas coherentes con la profundidad de la relación, y les cuesta mucho el contacto físico.

“Para que se cumplan los síntomas de la neurosis obsesiva, tiene que haber un buen sistema educativo: cuando visitamos a alguien que se ha drogado y no tiene ni padre ni madre, la cosa es diferente, predomina la impulsividad, las manías, pero es otro cuadro, porque no ha aprendido a hacer la economía del control.”

Hay una película que es la descripción de la neurosis obsesiva: Dodes´ka-den de Akira Kurosawa.

Recogidas por Rosa Carnicero

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